I don’t want to, but we should dance → {Keane & Kahina}

kahxna:

—No te rías —se quejó, arrepintiéndose minutos después al darse cuenta de que había sonado como una niña de cinco años. Decidió no darle importancia y siguió con su intento de vals, aunque ya comenzaba a darse por vencida. Apoyó su frente en el hombro de su acompañante y soltó algo parecido a una risa, poco común en ella—. Soy un asco para ésto —murmuró antes de volver a adoptar su posición inicial, relamiendo sus labios mientras seguía moviendo sus pies al compás de la música (o intentando). Soltó la mano del chico por unos segundos para así poder tirar su cabello hacía un costado antes de volver a tomarla y seguir con sus movimientos, ésta vez -para su sorpresa- con un poco más de precisión.  

 Asintió como respuesta ante lo que el castaño le había contestado—. ¿Cómo es allí? —preguntó casi sin darse cuenta. Aprovechó unos simples segundos para observar con atención a su acompañante antes de alzar una de sus cejas al oír su pregunta—. Akili —respondió de la misma manera que él. 

Rodó los ojos, sin borrar la leve sonrisa que había aparecido en sus labios de imprevisto, y, como pudo, continuó con la danza que realizaba en compañía de la morena y la melodía de la música, la cual no resultó ser tan desagradable para sus oídos. Sintió el peso en su hombro y la risa ajena, lo que extrañamente le llevó a ampliar su sonrisa— No eres mala, solo procura no pisarme —murmuró con un toque de gracia, en parte divertido por la situación. 

— Es algo exigente y firme, como todo establecimiento militar. En cuanto a las relaciones, normal, todos nos llevamos igual de bien, aunque de vez en cuando existen algunos roces o peleas que se salen de control… —confesó, pues él solía estar metido en la mayoría de esos conflictos, que para su suerte terminaban olvidados.— Tratamos de dejar las diferencias de lado —repitió, tal y como solían mencionarle cada vez que acababa siendo reprochado frente a las narices del directivo. Escuchó el distrito de donde provenía la chica e hizo memoria de lo que le habían contado, al parecer allí las cosas no solían funcionar tan alegres. Bueno, en Maend mucho menos, cualquiera que llegara por primera vez a este lo describiría como uno de los distritos más turbios y fuertes.— ¿Cómo es en Akili? —preguntó igualmente, como si no tuviera ni una mínima idea del distrito.


emxlina:

—Hacemos un buen equipo, eh. Ya sabes, yo bebo la mitad y tú la otra mitad —bromeó entre pequeñas risitas, alzando sus hombros una vez éstas mismas hubieron terminado. Una vez ya calmada, arqueó ambas cejas en su dirección con cierta incredulidad—. ¿Ese no es motivo suficiente para estar nerviosa? Quiero decir, voy a tener que convivir con una persona desconocida por ahora, como tú has dicho, el resto de mi vida —hizo énfasis en aquella última frase—, y no sé tú, pero a mí eso me pone los nervios a flor de piel, y es que claro, básicamente están eligiendo nuestro futuro y con quién debemos compartirlo. Y, al menos para mí, eso es motivo suficiente para estar a punto de morir por un ataque de nervios… Bueno, vale, tampoco tan exagerado, pero me has entendido —jugó con el collar que, ahora y siempre, portaba—. Y ahora que lo digo en alto, creo que necesito otra copa —musitó, tomando la primera bebida que uno de los camareros empezaban a servir por allí cerca. Tomó un sorbo largo, disfrutando del contenido—. Encantada Keane. Lindo nombre, por cierto —le sonrió—. ¿De cuál distrito provienes? —inquirió con curiosidad, pues no había podido saberlo en base a su comportamiento.

image

— Pero tu bebiste más de la mitad —frunció el ceño, sonriendo burlesco y con naturalidad. De repente, había comenzado a fluir una pequeña confianza por la chica. Por lo que pudo notar en aquellos escasos minutos de conocerle, Emlina no se comparaba a las demás chicas con las que se había cruzado anteriormente y por poco no le habían hecho la cruz durante el propósito de socializar, aunque él tampoco era de mucha ayuda con su carácter tan seco e inexpresivo. Largó un suspiro después de oírle— Creo que es demasiado, yo en tu lugar estaría preocupado, molesto y hasta un tanto asustado. Digo… así es como me siento en realidad —encogió un hombro, dejando la copa vacía sobre la charola mientras veía a la castaña servirse una por su propia cuenta y Keane, por su parte, solo metía las manos en los bolsillos de sus pantalones.— Aún no puedo aceptar que un jodido test plantee nuestro futuro, no es justo que nos emparejen de esa forma. Nos tratan como animales —acotó con la pura verdad. Accionó a un asentimiento después de oír el halago, devolviéndole la sonrisa, totalmente liviano y sin forjaduras por esta ocasión.— Maend, ¿Y tú, Em?


I don’t want to, but we should dance → {Keane & Kahina}

kahxna:

Cuando el castaño tomó su mano, bajó su mirada hacía la misma por unos segundos antes de volver a subirla y fijar su atención en la pista de baile. Su mano libre halló su camino hacía el hombro del muchacho y agitó un poco su cabeza para quitar algunos mechones de cabello que se colaban en su rostro. Jamás había aprendido a bailar el vals, aquél baile formaba parte de la larga lista de cosas que Kahina tenía pensado evitar algún día, pero no fue así. De vez en cuando su mirada se posaba en sus pies, preguntándose si aquello que estaba haciendo era de la forma correcta o si realmente no estaba acertando a nada (y, si tenía que ser sincera, diría que la segunda opción era la correcta). Inconscientemente comenzó a morder su labio inferior, signo de su frustración ante no poder bailar como era debido, y soltó un bufido antes de elevar su vista otra vez y descubrir a su acompañante observándola con atención.

Exhaló divertida y negó con su cabeza, Keane parecía un buen chico pero no se dejaría llevar por la primera impresión. Aunque tal vez debería dejar su desinterés a un lado y tratar de conocer mejor a quién sería su pareja por el resto de su vida—. ¿A qué distrito perteneces? —cuestionó al fin, tratando de que ningún tono curioso apareciera en la oración.

Una discreta risa se escapó de sus labios al contemplarla luchar con sus pies y lo que Keane suponía que aquello era un vals decente. Porque, a decir verdad, él tampoco sabía mucho al respecto y eso causaba que en algunas oportunidades los movimientos de ambos no congeniaran. La última vez que le había tocado convivir con aquel tipo de baile había sido en la boda de su prima, hacia como cuatro años atrás, donde allí directamente no tuvo mucho conocimiento del tema y, aún así, se esforzó para que valiera la pena. Lo cual en esta ocasión debía resultar ser igual, aunque en realidad no se notaba demasiado y daba la sensación de que estaba moviéndose en cualquier dirección, fracasando durante el intento. Pero no es que le diera suficiente importancia.

Apartó la vista por unos segundos cuando fue descubierto por la chica, escuchando atentamente sus palabras, y volvió a toparse con sus oscuros ojos.— Maend —soltó con simpleza, observando las facciones de la chica antes de mostrarse inquisitivo y formular una pregunta. Era bueno que se pudieran ahorrar las presentaciones desde el principio.— ¿Qué hay de ti?


emxlina:

La intención de negar ante su ofrecimiento pudo ser vista por apenas pocos segundos, pero aquello quedó en el aire cuando aceptó la copa—. No debería, pero… Bah, a la mierda —musitó, a pesar de que aquel vocabulario no estaba permitido en una kvinder, con una breve mueca divertida, tomando el champagne como si de agua se tratase. No tuvo que hacer eso teniendo en cuenta que no estaba demasiado acostumbrada a ello. Pero claro, los nervios jugaban en su contra y suponía que un trago no hacía daño a nadie—. Muchas gracias por ayudarme con mi supervivencia —le sonrió al castaño, devolviéndole la copa casi acabada. Bien, había bebido más de lo que tendría que haber hecho—. Por cierto, no te conozco… Soy Emelina, pero me dicen Em.

— Fue un honor —alzó la copa en señal de reverencia e hizo desaparecer lo poco de quedaba de un rápido sorbo, tomándose unos segundos para digerir el líquido posteriormente.— No entiendo tanto nerviosismo, solo te asignaran una persona que estará atada a ti a partir de aquí y lo que reste de tu vida. Sería como… un arreglo a ciegas, o algo así —explicó, ocultando la cierta molestia que sentía cada vez que se detenía a repetir el motivo por el que se encontraba allí. En momentos hasta le aterrorizaba. No podían jugar de esa manera con ellos, no podían obligarlos a enamorarse de cualquiera que se les viniera a la mente. Apretó la copa, que aún reposaba en su mano, y acudió a un conteo mental solo para recuperar la calma.— Un gusto, Em… Mi nombre es Keane —y se vio forzado a elevar sus labios en una leve sonrisa para no parecer desinteresado, además de que la chica se había desenvuelto con mucha amabilidad hacia él, para ser la primera vez que cruzaban palabras.

image


x-ekaitza:

Presionó sus labios en una fina linea después de que el chico le hubiese arrebatado la botella que tenía en las manos, inhalando profundamente. Le molestaba, pero no se sentía con ganas de pelear. Posó su vista por un segundo, suficiente para darse cuenta que él pertenecía a su distrito. Su ex-distrito, a pesar de que no lo conociese bien. Rodó los ojos al oírle, y se giró ligeramente para tomar otra botella entre sus manos —Ni siquiera puedes conseguirte una propia, increíble —negó con la cabeza, pero en el fondo, agradecía de cierta manera que hubiese alguien más que no estuviese a punto de morir por causa de las estúpidas parejas.

image

Notó lo tensa que se había puesto la chica luego de que Keane le quitara la botella sin el permiso de la misma, pero finalmente acabó siendo otro los detalles que decidió pasar por alto y así evitar discutirle, y perjudicar el momento. Suficientes roces había tenido en la noche. Robó otro trago y asintió luego de digerirlo, asintiendo con ligereza tras oír a la castaña.— Eres mi salvación —aclaró en un suspiro y pasó una mano con suavidad sobre su boca, donde quedaban rastros húmedos de la bebida.— Me pregunto cuando acabará todo esto, en resumen, es aburridor.

image


I don’t want to, but we should dance → {Keane & Kahina}

Si debía ser sincera, Kahina detestaba que controlaran con quién tenía que salir o no (detestaba ser controlada, en realidad). Y eso se reflejaba totalmente en su rostro aquella noche en el banquete; se encontraba parada, con los brazos cruzados, y su mirada puesta en la gran pantalla. Bufó cuando leyó su nombre, tenía la leve esperanza de que su pareja hubiera roto alguna regla y hubiese sido mandado al sector cinco, pero al parecer no fue así. 

La morena comenzó su rumbo buscando a Keane (persona que había sido elegido para sufrir por tenerla a ella de pareja) y, cuando lo encontró, se puso detrás de él y le tocó el hombro con uno de sus dedos—. Realmente no quiero hacer ésto, pero deberíamos bailar así ésto acaba rápidamente —dijo con una expresión seria reflejada en su rostro. No quería hacerlo. No quería estar allí. Pero tampoco podía hacer nada para evitarlo.

 En lugar de todos, Keane prefirió callar y ahorrarse la sorpresa después de averiguar el nombre de su pareja a través de la pantalla, una vez finalizado el extenso, y aburridor, discurso por parte de la directiva. Desde el principio supo que, tarde o temprano, se vería atado a la vida de una persona, destinado a ser su pareja. Y eso no le agradaba, mucho menos le interesaba. No necesitaba a nadie ni tampoco pretendía ser la mula o carga de alguien por el resto de los tiempos. Pero lo hecho estaba hecho y, aunque pataleara y su mayor deseo para ese entonces fuera darse la fuga definitiva de allí, nada le permitiría retroceder, y cambiar las cosas.

Suspiró con desgano y metió las manos en los bolsillos de sus pantalones, inspeccionando su entorno y a las parejas que cumplían con su primer encuentro mientras se abrían paso en dirección a la pista de baile. La mayoría, o por lo que el castaño notaba, parecía estar contenta y satisfecha con la pareja destinada, y se preguntó por donde andaría la de él. En eso sintió unos leves golpes en su hombro y volteó para, finalmente, descubrir a la chica llamada Kahina, como la pantalla le había indicado minutos atrás, su actual pareja.— Como digas —respondió casi en su mismo aspecto, pues trataba de sonar amable, y sin esperar, la tomó de la mano para guiarla hasta la pista de baile, un tanto aturdido por la canción. Después de todo, Keane también quería terminar con todo lo antes posible. La tomó de la cintura y su mano libre se dirigió a la ajena, elevando ambas a la altura de sus rostros para comenzar a danzar con flacidez y dedicarse a analizar a su contraria.


x-ekaitza:

No llevaba demasiado tiempo en aquel lugar, pero habían demasiados cuerpos juntos, por lo que no tardó en sentir calor, así que se deshizo de su chaqueta, de cuero, sí, porque no le importaba sentirse fuera del lugar, pero aquella le daba algo más de seguridad, y esta definitivamente le hacía falta en ese momento. Con ella en el brazo, se dirigió a donde se encontraban las bebidas alcohólicas, y trató de encontrar una que no fuese tan liviana, llevándola entonces a su boca. Iba ya por la mitad, cuando se dio cuenta de que alguien se acercaba a ella —Antes de que preguntes, no, no sé a qué horas dirán las parejas y no, no voy a compartirte —espetó. Era increíble la cantidad de veces que ya había recibido esa pregunta.

image

Comenzaba a cansarle el hecho de ver champgne y bocadillos diminutos sobre las charolas que llevaban, de un lado a otro, los camareros. Su organismo pedía con urgencia algo fuerte, que le llenara y abasteciera, por lo menos hasta el final de la velada. Entre no verse desesperado y disimular su pequeño inconveniente, divisó a una chica a lo lejos, la cual parecía hidratarse de manera distinta a los demás. Ni siquiera de debatió por acercarse o no, y se dirigió hasta ella. Pero las palabras ajenas le detuvieron al confirmar que su presencia ya no era otra del montón para la chica, y que claramente no iba a compartirle de su bebida. Como fue de esperarse, ignoró su comentario y le arrebató la botella de la que tomaba.— Primero, no me interesa nada que tenga que ver con las malditas parejas y segundo sí, te guste o no bonita, me vas a compartir —aseguró con la mayor amabilidad posible, dándole un largo y rápido trago.

image


emxlina:

—¿Sabes cuándo dicen las parejas? —cuestionó a la primera persona que cruzó su paso, y es que estaba tan nerviosa por aquello que no podía esperar a recibir tales noticias—. Juro que no llego al final de este banquete si mis nervios aumentan aun más —exageró con gracia, en parte segura de que podría suceder facilmente sabiendo lo nerviosa que solía ser.

image

Ante la pregunta de la chica, negó discretamente y siguió con la mirada al resto de individuos allí, vestidos por una alta etiqueta. A todos se les notaba tan alegres, y empalagosos, al momento de hablar que, por algunas ocasiones y desde que había llegado, Keane creyó en lo exagerado y fingido que se veía con apenas dedicarle un poco de atención.— ¿Quieres?  —extendió la pequeña copa de champagne en dirección a la silueta femenina, arqueando una de sus cejas con sutileza en el transcurso.— A lo mejor esto te calme un poco y… puedas sobrevivir —medió bromeó, refiriéndose a la bebida.

image


Keane | Banquete


Mie, Oct 15 , 0 notas
mirror;

paradisewithleon:

No sé en qué momento fue que se me ocurrió revisar todas las alacenas que se encontraban en la cocina. Probablemente por curiosidad o intriga. Estaba lleno de productos, cuyo contenido desconocía y más de una vez me hacían fruncir mi ceño con amargura. La sed se comenzó apoderar de todo mi cuerpo y hasta podía sentir como de a poco mi garganta se secaba.  De repente mi mente se ilumino al encontrar una botella de vodka.

Los minutos pasaban y el alcohol en sangre comenzaba a hacer efecto en mi cabeza y en mi cuerpo.

Mi vista se veía un tanto nublada, pero aún así seguía tomando pequeños sorbos como si se tratase de un tipo de adicción. Tomé del hombro a la primera persona que paso por mi lado y murmuré como si estuviera contando un secreto. –¡TÚ! ¡YO SOY EL REY LEÓN! ¿Tú quién eres? ¿No sabes dónde está mi distrito? Estoy realmente perdido. –El tono no sonaba melancólico, pero de repente y de improviso las lágrimas comenzaron a brotar en mi rostro.

image

Keane merodeaba por el interior de la propiedad con pasos vagos y un gesto inexpresivo adornando su rostro propio. Tal y como su mirada reflejaba, el movimiento que articulaban sus pies al momento de caminar se había convertido en una distracción sumamente interesante para el castaño durante los últimos minutos. No tenía otro rumbo, no le interesaba platicar con el primero que se le cruzace, solo necesitaba tranquilidad, una en la que no había podido reparar hasta ese entonces y que buscaba con desesperación. Respiró de manera profunda, cerrando los ojos por un par de segundos, mientras que su cuerpo se encargaba de aminorar el paso con el que venía transitando desde hacia rato. Pero su instante de paz se vio interrumpido por un peso que abarcó su hombro, haciéndole girar sobre sus talones para descubrir al culpable de ello y fruncir el ceño. Antes de largarse a responder, retomó cada palabra mencionada por el chico, llevándose una mínima sorpresa a causa del estado en el que se hallaba, aunque sus ojos demostraran lo contrario.— ¿Perdona? —fue lo único que soltó, denotando cierta apatía en la oración. 

image









TC